TATUAJE DE VIDA I
Amanece con sol radiante y un futuro hasta cierto punto certero, de lo que podría esperar. Se enciendes motores y parto a la cuidad que mas que esperada, me espera. Observo a mí alrededor y pienso. Queriendo compartir con otros tantos entes, mis preguntas con mis posibles respuestas.
Busco entre la mirada perdida de la muchedumbre, las ganas de querer vivir la vida y de despertar ante lo esperado.
Movimiento… pareciera que el viento quiere bailar al son de las alas del avión, que en complicidad con mis sentimientos encontrados, se pierden en la nube que al solo rozarla, parece volcanes en explosión o puertas que se abren a ese nuevo mundo.
Se marca, como el reloj marca la hora en mi pecho, anticipando el tatuaje permanente no idealizado, más si construido por el arte. El arte, el mismo arte, que es la forma más perfecta de explicar lo que no podemos comprender.
-¡Atención! ¡Bienvenidos a Miami!
Interrumpe esa conversación interna y la elaboración, aguja y tinta de lo que ya en mí quedaría grabado. ¿Y ahora qué? ¿Por qué siento que no siento? ¿Por qué hablo en mi silencio?
-Ring, suena el teléfono.
-Si, ya he llegado. Más necesito descansar.
-¿Descansar? Me pregunto una y otra vez. ¿Acaso se puede descansar, cuando la emoción y la interrogante afloran? Dormir que más quisiera, en esta noche sola donde mi cómplice, se convierte en mi sombra que me invade y me despierta a lo largo de la noche
Comienza a llenarse la aguja que marcara la primera señal de mi Tatuaje de Vida.
-¡Hola! Me alegro escucharte. ¿Cómo estás? Tan pronto termine, te llamo, para ver cuando te veo.
Vuelve la aguja a titubear, si todo es o será como espero.
-Ring, termine ahora. Mañana a medio día te veo. ¿Te parece bien?
-Perfecto.
Uff, mejor… así esta noche podré descansar, me digo.
Dicen que la mejor forma de evitar sentir miedo o inseguridad es enfrentarse a ello. Así que despierto en esta mañana y me dirijo, luego de recorrer todo lo que por naturaleza pudiera pasar en el mundo, a caminar a la playa. El frío me roza, haciéndome temblar, pero el sol tímidamente se asoma haciéndome mirar arriba en busca de calentarme. Pero lo hace, para hacerme sentir segura.
El horizonte pareciera platicarme, que me siento como el vaivén de las olas. Con muchos deseos de llegar a la orilla, pero atesorando cada parte del océano.
©Uchi

locaporlaluna dijo
Buscar la soledad para encontrarse, poblar de pensamientos el presente...el vaivén de las olas es la imagen más adecuada para tí, Uchi, me gusta, las olas intentan la independencia pero dependen del gran océano para Ser.
Tú lo tienes todo ¡rompe con una sonrisa y tatúate la vida plena!
23 Febrero 2006 | 02:54 AM